ADVERTENCIA: Si lo único que te interesa de Japón son los tebeos, los videojuegos y los teléfonos móviles, ya puedes ir alejando tu desagradable trasero de este blog, porque no eres en absoluto bien recibido. Este es un blog sobre pordioseros, edificios asquerosos, viejas con forma de ele y resacas brutales con sake de pésima calidad.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

BARBACOAS JAPONESAS, CHELAS JAPONESAS, SENDERISMO, BAÑOS TERMALES, EL BIGFOOT

Mi primer domingo en Osaka y excursión a las montañas con una amiga de Kikukawa y su marido. Aunque esta amiga de Kikukawa y su marido tienen su propio nombre, como parece que va a ser el que va a conducir en las excursiones que hagamos en coche a partir de ahora, y como también parece ser que en su casa van a celebrarse las tajas de fin de semana, a partir de ahora nos referiremos a él como el Unión japonés, y a su mujer como a la Alicia japonesa.

El sitio al que nos llevaron Unión y Alicia se llama Kishiwada, un pueblo en las afueras de Osaka, en las montañas, del que por supuesto no tenía ni idea. Hay varias cascadas y un área para hacer barbacoas. Lo de las barbacoas está bastante bien. En cualquier parque grande de Japón hay una zona de barbacoas en la que cualquiera puede llevar su barbacoa portatil y su papeo y su chumeo y hacer una, no hace falta reservar ni nada. En España esa modalidad no existe, estaría bien que en parques como el de Viveros de Valencia, la ciudadela de Pamplona o la de Barcelona, o en el Retiro de Madrid, habilitaran zonas así, para facilitar la práctica del deporte carnívoro por parte del pueblo español.


En cualquier caso esta barbacoa no es una barbacoa libre sino privada. Aquí pagas un precio por el alquiler de la barbacoa y la comida está incluida, aunque la cocinas tú mismo. Supongo que el precio será relativamente económico, pero como Unión y Alicia se empeñaron en invitarnos no sé realmente cuánto. Las barbacoas japonesas tienen el inconveniente de que no se dedican a comer carne a lo bestia hasta reventar como cerdos igual que en Europa, sino que hay un poco de todo: carne, verdura, pescado, marisco, etc. La parte positiva es que la carne japonesa es en cualquier sitio de una calidad, tendreza y sabor fuera de lo común, muy superior a la carne que se consume en España a diario, y no hablemos de otras partes de Europa.


Por supuesto, como en toda barbacoa que se precie, en Japón no faltan las correspondientes cantidades ingentes de cerveza. Pese a lo que pueda suponerse, en Japón se bebe una barbaridad de cerveza, quizás no a todas horas como en los bares de España, pero cuando las empresas japonesas cierran entre semana, los oficinistas se van corriendo a los bares para hacerse sus chelitas diarias, y como en Japón la gente trabaja demasiado y además recorre grandes distancias para ir al trabajo, hay que beber a toda pastilla, con lo cual el resultado habitual suele ser sueling.

Todo esto es bastante divertido, el único problema es el precio de la chela en Japón, nada asequible. En el supermercado a precio de bar, en el bar a precio de pub, en el pub a precio de discoteca y así sucesivamente. Por suerte, el alcohol duro es en Japón incluso más barato que en España. Y otra cosa positiva aunque la chela sea cara es que en Japón se puede comprar y consumir cerveza practicamente en cualquier lugar y a cualquier hora (con el tabaco ocurre prácticamente lo mismo), y que el precio de la chela no va aumentando conforme se hace da noche, y que hay maquinas de chela en todas partes incluso en la cima de cualquier montaña sagrada.


En cuanto al senderismo que vino después, senderismo borracho al estilo del Profeta Azul, vimos una hermosa cascada y algunas cosas interesantes, pero lo mejor del día fue cuando Unión y Alicia nos llevaron a unos baños termales típicos del Japón, también llamados onsen (温泉) con agua calienta surgida del viaje al centro de la tierra y todo. Como en los baños japoneses hay entrar desnudo (hay separación entre sexos), y los japoneses no están acostumbrados a tipos tan grandes y tan peludos, los niños se asustaron y comenzaron a gritar, y los viejos me confundieron con un Bigfoot y llamaron a la policía y vino la prensa y el ejército y terminaron durmiéndome con un dardo para osos y me llevaron a un laboratorio para hacerme pruebas. Kikukawa intentó aclararlo todo diciendo que yo no era un monstruo y que era su novio, así que al día siguiente Kikukawa salió también en el periódico como la novia del Monstruo. Quien quiera saber cómo terminó todo, que vea el correspondiente episodio de los Simpson. En la foto, vista de un pueblo típico japonés, con los tradicionales postes de alta tensión por todas partes.

3 comentarios:

Maria dijo...

Bueno esto deja aclarada la duda que El profeta azul tenia y que encarecidamente me pidio que le preguntara por telefono a usted pero yo me negue. Es asi pk es el Mounstruo Big Food.

Aclarada ya esta duda, acuerdate de la fabrica de cerveza que te dije donde hay degustacion gratis. Tienes que ir alli. No debe estar lejos pk el chico que me lo dijo es de Nara.

El profeta Azul dijo...

Pues el otro dia llendo con perillas por la ruta de ojos negros, estabamos meando en una montaña y al salir pasaba un grupo de escolare y lo confundieron tambien con el yeti y gritaban, luego le insultaban, yo me uni a ellos y le insultamos todos juntos.
Oiga, hay litronas en japon? siempre me olvido de preguntar

Elvar dijo...

Oiga, el Perillas no se había ido a la República Federal? Si que hay litronas, pero sobre la fábrica con degstación gratis, no he oído hablar de ella desde que estoy aqí, un saludo!