ADVERTENCIA: Si lo único que te interesa de Japón son los tebeos, los videojuegos y los teléfonos móviles, ya puedes ir alejando tu desagradable trasero de este blog, porque no eres en absoluto bien recibido. Este es un blog sobre pordioseros, edificios asquerosos, viejas con forma de ele y resacas brutales con sake de pésima calidad.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

PERSONAJES CURIOSOS QUE ME HE IDO ENCONTRANDO EN JAPÓN

Lástima que no tuviera la cámara (de Rie) en ese momento. Hoy Osaka se ha levantado con una niebla más densa que ninguna que haya visto antes incluyendo los tiempos en los que vivía en Londres. Una niebla que confería a la ciudad un halo verdaderamente misterioso y fantasmagórico, con las fachadas de sus feos edificios y de sus fábricas difuminándose en la lejanía como en una peli americana de terror de los ochenta. También se podría considerar la cuestión desde el optimista punto de vista de que la ciudad era hoy menos fea que de costumbre, debido a que la visibilidad era casi nula. Pero eso es otra historia, y de lo que me apetece hablar hoy es de los personajes raros que habitan en este supercontaminado rincón del planeta.

El comedor de la residencia en donde vivo es una especie de planeta tierra en miniatura en la que los occidentales se sientan a comer en una esquina, los japoneses en otra, los chinos en una diferente, los taiwaneses en otra distinta (aunque a veces se producen contactos esporádicos entre taiwaneses y chinos), y yo en otra distinta a todos los demás, excepto si en el momento en que me siento a comer está cierto taiwanés con el que hablo algunas veces pero otras no.

Una de las cosas más divertidas de taiwaneses y chinos, y que me recuerda a mi Egipto natal, es que los taiwaneses siempre afirman ser diferentes a los chinos y que su idioma es también diferente, pero se comunican con los chinos no en japonés ni en inglés sino en una lengua que parece idéntica al chino, con la única diferencia en que los taiwaneses gritan al hablar ese idioma y los chinos también gritan al hablarlo, pero mucho más.

Aparte de ese tipo y Rie, últimamente he dejado de relacionarme con cero personas y ya he hablado con algunos tipos más, he incluso me tajo con otro tipo de Taiwán cuyas mayores aficiones son las chelas y visitar monumentos del Japón, aunque lo más importante de este tipo es que, como en Navidad vuelve definitivamente a a su país, me va a vender su bicicleta a cambio de una caja de chelas, con lo cual dejaré de ser el único japones que no tiene bicicleta aunque seguiré siendo el único que no tiene teléfono móvil. Por cierto, resulta curioso el hecho de que el tipo va a mi clase desde el principio, pero hasta hace una semana no me había dado cuenta de que vive también desde el principio en la misma residencia que yo.

Uno de los personajes más extraños que he conocido en Japón es un gordo de nacionalidad china que se ha quedado encerrado en un interesante y retorcido triángulo vicioso según el cual acaba de comprarse de un ordenador porque dice que no sabría qué hacer si no tuviera uno, pero al mismo tiempo se queja de que se aburre en Osaka y que el día se le hace muy largo, sobretodo los fines de semana, porque nunca sale de su habitación, mas cuando se le propone ir al castillo de Osaka o a tomar chelas, el tipo se niega porque dice que fuera hace frío y que no tiene dinero, y a menudo me pregunta cómo es Osaka, porque aunque es la ciudad en la que vive no la ha visto nunca.

Hay también un tipo de Okinawa con el que hablo bastantante últimamente. A ese tipo le gusta charlar conmigo principalmente porque le encanta el fútbol europeo y se sabe todos los jugadores de todos los equipos incluso los del Valencia. No es que sea muy interesante, pero es la única oportunidad que tengo de hablar regularmente japonés al margen de Kikukawa, además el tipo no sólo estudia sino que además trabaja por las tardes en una tienda de pastelitos calientes con forma de pez rellenos de cremosa, maravillosa crema de natillas, y casi todos las noches que me lo encuentro me regala un par de pececillos de esos, de manera que no hay nada que discutir sobre ese tema.

La otra noche se produjo una de las mejores conversaciones de la historia cuando el tipo de Canadá (el único occidental de mi residencia aparte de mí mismo, pues los demás se han marchado a otra, supongo que por mi culpa), se sumó a mi conversación con el tipo de Okinawa, y el resultado fue de lo más pintoresco. Para quien no lo sepa, Okinawa es un archipiélago al sur de Japón, bastante separado del territorio principal japonés y con un paisaje y un clima parecidos al de las Islas Canarias, con buen tiempo durante todo el año. Así que fue interesantísimo escuchar hablar al tipo de Okinawa, que en Osaka se muere de frío y que nunca ha visto la nieve, con el tipo canadiense, que incluso estos días que estamos a 5 o 10 grados va en manga corta, y que cuando vivía en su pueblo natal, al salir de casa todos los días veía una aurora boreal.

Lo más curioso de ese tipo canadiense es que cuando habla japonés y hay una palabra que no sabe cómo se dice, es la única persona del mundo que en lugar de buscarla en el diccionario, preguntarla, dar un rodeo para evitarla o explicarla con sus propias palabras, suelta la palabra directamente en inglés, con lo cual acaba hablando en una lengua que alterna palabras de ambos idiomas y que suena más o menos así:

-CANADA  は 神戸 同じ ぐらい わたし の HOMETOWN わ DIFFERENT ...

La historia de Okinawa, por su parte, es bastante interesante también, pues se trata de hecho del único territorio japonés en que una parte importante de la población desde la independencia o al menos cierta autonomía con respecto a Japón. Durante la segunda guerra mundial, se produjeron sagrientos combates entre americanos y japoneses en estas islas, con el resultado de decenas de miles de habitantes de Okinawa muertos en el fuego cruzado, y miles de los que sobrevivieron fueron obligados a suicidarse por los oficiales japoneses antes de marcharse del país. Al acabar la guerra, la isla pasó a formar parte de Estados Uniodos, que la devolvió a Japón en los aós 70 aunque manteniendo bases militares en su territorio, hasta el punto de que el 40 por cierto de la isla más grande del archipiélago principal está ocupado por terreno militar yanqui, produciéndose de tanto en tanto manifestaciones entre la población local, que dirige sus iras tanto contra el gobierno japonés como contra el americano.

Y como el artículo se está haciendo ya demasiado largo, otro día os hablaré de los personajes curiosos de la fauna callejera de Osaka (hasta ahora todos los de los que he hablado son personajes que viven en mi residencia), como por ejemplo un viejo tarado, mucho mejor incluso que el Gritón, que se acerca todas las tardes, justo a la hora en la que todo el mundo sale del trabajo, al paso de cebra más concurrido de todo el centro de Osaka, y se dedica a molestar a los peatones cantándoles desafinadamente canciones tradicionales japonesas, directamente en la oreja, con un megáfono.

8 comentarios:

El profeta Azul dijo...

Ja ja, excelente, el mejor articulo de este nuevo blog suyo, me voy a permitir robarle la parte del gordo ese que no sale a la calle para publicarla como personaje de mi colección, y trate de fotografiar o explicar mas sobre ese que canta con un megafono, parece muy interesante.

Espero que el gordo este cuando vaya yo a japon porque me gustaria partirle las piernas con una barra de hierro.

Maria dijo...

Interesante, sobretodo la parte de la bicicleta me parece excelente que por fin consiga una. Y me alegra que al final se integre con el resto de gente, ¿que hace un japones en tu residencia? yo creia que era solo de estudiantes de tu escuela ¿?. Bueno como siempre una vision excelente de su vida diaria, con n toque de humor azulado jajaja.

Elvar dijo...

No me integro, sólo aprovecho la degustación gratuíta de tipos raros, lo de la bicicleta está bien porque ya le he pagado las chelas al de Taiwán, así que la bici me cuesta menos de 10€, en cuanto a lo que dice el Profeta, en cuanto al tipo del megáfono, estoy a la espera de cazarlo teniendo la cámara a mano, para poder publicar entonces un artículo con fotos.

Elvar dijo...

También viven algunos japoneses de fuera de Osaka que estudian en una universidad al lado de la residencia.

Elvar dijo...

También viven algunos japoneses de fuera de Osaka que estudian en una universidad al lado de la residencia.

El profeta Azul dijo...

Mi solidaridad con el gordo chino, ahora le entiendo perfectamente.

Perdone pero estaba buscando una cosa en mi blog y me aparecio esta entrada y no me pude resistir a comentarla.

Elvar dijo...

Lo siento por los dos. Hay que ser tonto de remate para aburrirse en esta ciudad.

El profeta Azul dijo...

o hay que tener mucha (muchisima) imaginacion para divertirse en esa ciudad...